No les gusta estudiar

aburridos

Por: Carola Pozo Cortez

  • – ¿No les gustan las materias?
  • – ¿Les aburren los libros?
  • – No le entienden a la maestra
  • – ¿Por qué se hace tan dificil lograr su atención? 
  • – ¿No tienen perspectivas de futuro?

Visualicemos una clase de Historia:

– Tema: Las civilizaciones pre-colombinas

– Estudiantes: 13 años

Pedro, el profesor, explica las propuestas de trabajo, Matías se da vuelta buscando lograr la atención de sus compañeros para charlar,  comentar de fútbol o quizás de alguna película y las actividades las deja por la mitad. Algunos alumnos siguen la consigna del profesor, otros siguen a Matías. Mientras los primeros avanzan, estos últimos pierden el tiempo y el ritmo de la clase.

Este caso no es el único y los docentes bien lo sabemos, porque es un caso mas entre muchos otros de estudiantes que  demuestran aburrimiento y un interés nulo en el aula.

A pesar de esto, debemos rescatar que es posible explorar alternativas para conquistar la ansiada atención de los estudiantes.

Sabemos a ciencia cierta, que, los chicos que rondan la adolescencia están desmotivados para aprender, los docentes debemos preguntarnos cuáles son sus intereses. ¿Cómo es su vínculo con la escuela?.

Juan Antonio Huertas, doctor en Psicología, profesor titular de la Universidad Autónoma de Madrid y autor de varios trabajos sobre psicología y educación, sostiene que “Todos los niños y los no tan niños están motivados para aprender”.  La dificultad se centra en ¿qué quieren aprender?.

Pero analicemos en primera instancia – qué es la motivación – y se entiende como tal ,al proceso que orienta la energía y la acción hacia un objetivo que puede ser ,sin ir muy lejos , el logro de una meta, la pertenencia a un grupo o la aprobación social.

Lo que tendríamos que hacer es aprovechar la tendencia que tienen estos chicos a socializar, encaminándolas al aprendizaje. También afirma Huertas que es un signo positivo dejar cierto margen de autonomía al estudiante, evaluando sus conocimientos sin calificar a las personas o comparándolas entre sí, provocar la curiosidad y buscar mejorar el clima emocional del aula, estas serían algunas de las herramientas para motivar.

Existe una separación entre escuela y cultura juvenil y esa parece ser una de las causas del desinterés de los alumnos.

Y ¿qué podemos hacer los docentes para  construir el  puente que permita a estos chicos cruzar de un lado al otro?.  Pues simplemente nos cabe generar entusiamo, demostrar afecto, reconocer los esfuerzos y dar lugar a las iniciativas que ellos mismos traen al aula, estos son factores más que motivantes.

Retornemos al caso de Matías. El profesor de historia resolvió el problema de Matías formulándole las siguientes preguntas:

  • ¿Por qué no estuviste trabajando hoy?
  • ¿ Hay algo que no comprendas?

Le dedicó especial atención en las siguientes clases y luego empezó a ganarse su confianza con comentarios que resaltaban sus pequeños logros como:

  • “¡Mira qué bien hiciste esta parte! ” o
  • ” ! Te felicito, hiciste un buen trabajo!”.

Estas estrategias le permitieron al profesor de historia  crear un vínculo personal y aumentaron la confianza de Matías en sus propias capacidades, pero el profesor se aseguró que el vínculo creado sirviera para apuntalar los logros académicos del estudiante.

LA-ENSEÑANZA-EN-ESCUELA

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